Los diferentes tipos de cajas fuertes

Cada día es más frecuente la instalación de cajas fuertes en los hogares.Son una excelente alternativa para mantener a salvo nuestros objetos más preciados y existe una amplia gama de cajas fuertes adaptadas a todo tipo de necesidades y presupuestos.

Es obvio que existen abismales diferencias entre una caja fuerte sencilla, que puede ser apropiada para nuestra casa o una habitación de hotel, y una de alta seguridad, como las que se utilizan en los bancos o en las empresas. Cada uno de estos usos tiene unas exigencias específicas y a continuación vamos a hablar de los diferentes tipos de cajas fuertes para que tengas a mano una guía que te ayude a elegir la más adecuada para ti.

Y es que son muchos los factores que deberás considerar, desde el nivel de seguridad que te ofrecen, hasta su tamaño, mecanismo de apertura y forma de instalación. Pero no te preocupes, porque tras leer este artículo tendrás toda la información que requieres para hacer una buena elección.

Diferentes tipos de cajas fuertes, según su instalación

Esta es una de las formas más básicas de clasificar las cajas fuertes, ya que podemos encontrar cajas fuertes de sobreponer y empotradas.

Cajas fuertes de sobremesa

Las cajas fuertes de sobremesa o de sobreponer son, como su nombre lo indica,  dispositivos diseñados para quedar expuestos, por lo que no requieren ningún trabajo de obra para su instalación. Basta con fijarlas introduciendo los anclajes en su base y colocarlas en el lugar destinado para ello. Esto puede ser debajo de una escalera, dentro de un armario o en cualquier otro sitio que consideremos apropiado. Preferiblemente debemos elegir un espacio de tránsito limitado, al que no tengan acceso personas extrañas, y que ofrezca cierta discreción.

Si este es el tipo de caja fuerte que te interesa, te agradará saber que puedes elegir entre distintos sistemas de apertura y cierre. En el mercado podrás encontrar diferentes modelos de cajas fuertes de sobreponer mecánicas, de llave o de combinación electrónica. Estas últimas cuentan con un teclado o panel de control en el que tendrás que marcar el código o pin de seguridad. Este panel generalmente funciona con baterías, por lo que no tendrás que preocuparte por las conexiones eléctricas. Tampoco será un problema si la pila se gasta, pues cuentan con métodos alternos de alimentación de energía o, en otros casos, con una llave de emergencia.

Cajas fuertes de empotrar

Este tipo de cajas fuertes ha sido diseñado para encajarlo en la pared o dentro de algún mueble o cajetín construido a medida para ella. Su instalación, aunque tampoco reviste mucha complejidad, sí requiere de obras, pues se trata, además, de equipos pesados que deben tener un buen soporte.

Generalmente estas cajas fuertes ofrecen mayor resistencia estructural y, por ende, su nivel de seguridad es más alto, independientemente de que tengan un sistema de apertura manual o electrónico.

Una variante de estas, son las cajas fuertes de suelo, que se instalan encastradas en una cavidad especialmente abierta para tal fin en el pavimento, cubierta con una losa o alfombra. Esto les permite pasar completamente desapercibidas, siempre que se haya hecho un buen trabajo y el suelo quede liso y uniforme.

Las cajas fuertes de empotrar suelen estar fabricados en acero y pueden ser blindadas. Dado que estarán empotradas, el calibre de la puerta suele ser mayor que el de los laterales y fondo, pues estos están protegidos por la estructura que los alberga.

Existen modelos que permiten almacenar objetos dentro de la caja fuerte, sin necesidad de abrirla. Para ello cuentan con un cajón con cerradura, que se abre para introducir los objetos, pero que no permite acceder a los otros bienes que estén allí guardados. Son una buena solución para las empresas, ya que permiten tener un mejor control del uso de la caja.

Cajas fuertes camufladas

Las cajas fuertes camufladas son sumamente discretas, pues su objetivo es pasar desapercibidas. Su diseño busca mimetizarse con la habitación donde se instalen y por ello tienen una amplia gama de terminaciones, como por ejemplo las recubiertas con madera. Por este motivo sí que podrían requerir de algún tipo de obra, para poder integrarse con la decoración.

Algunas cajas fuertes de camuflaje simulan ser otro tipo de muebles, como por ejemplo una falsa librería, que en su parte posterior alberga la caja. La pared de la librería es en realidad una chapa de acero muy resistente, revestida con laminado de madera.

Otros tipos de cajas fuertes

Independientemente del modo de instalación y mecanismo de seguridad, existen cajas fuertes con características especiales, que ofrecen otras prestaciones:

  • Cajas fuertes ignífugas

Como su nombre lo indica, además de resguardar nuestros bienes e impedir que terceros puedan acceder a ellos, las cajas fuertes ignífugas también proveen protección contra incendios.

Por este motivo están especialmente indicadas cuando se desea almacenar documentos u obras en papel, además de dinero y soportes informáticos, pues estos objetos son muy vulnerables al fuego.

Estas cajas fuertes son resistentes a las altas temperaturas producidas por un incendio, e incluso hay algunas que resisten el alcance directo de las llamas. De acuerdo al modelo específico que se haya elegido, pueden mantener su temperatura interior por lapsos de tiempo que van desde los 30 minutos hasta las 2 horas.

Al momento de escoger una caja fuerte ignífuga es importante saber qué tipo de bienes se desea guardar en su interior. Esto es así porque dependiendo del material con el que estén fabricadas lograrán mantener temperaturas más bajas o más altas en su interior. Con fines orientativos, vale decir que las cajas fuertes destinadas a resguardar soportes informáticos nunca deben permitir que la temperatura interior supere los 52°C; asimismo, las que se utilizan para guardar soportes en papel deben mantenerse por debajo de los 177°C.

Por otra parte, conviene acotar que las cajas fuertes ignífugas deben cumplir con las normativas europeas de resistencia ante ataque (EN 1143-1) y fuego (EN 15659). Desconfía de la calidad de cualquier producto que se anuncie como resistente al fuego si no tiene estas acreditaciones.

  • Cajas fuertes de alta seguridad

Por definición, todas las cajas fuertes son seguras, pero no todas ofrecen el mismo grado de protección. Es por ello que existe una legislación europea que regula los criterios que debe cumplir cada dispositivo para arrogarse un nivel de seguridad específico. Esta clasificación aplica tanto para las cajas de sobreponer como para las de empotrar. Así podemos encontrar:

  • Cajas fuertes de gama baja: las paredes y fondo de estas cajas fuertes deben tener un espesor entre 2 y 4 mm. Generalmente cuentan con una cerradura básica y los bulones están situados en el lado derecho de la misma.
  • Cajas fuertes de gama media/alta: la estructura de estas cajas es un poco más robusta, pues su espesor oscila entre 6 y 8 mm. Los bulones se encuentran a todo lo largo del perímetro de la puerta, bordeándola, y la cerradura debe estar certificada.
  • Cajas fuertes de gama alta: en esta categoría se inscriben todas las cajas fuertes cuyas paredes tengan un espesor superior a los 10 mm. Los bulones, además de estar repartidos por todo el perímetro de la puerta, deben ser rotatorios. Al igual que en el caso anterior, las cerraduras deben estar certificadas.
  • Cajas fuertes de alta seguridad: estas son las que mayor protección ofrecen, pues están dotadas de puertas de hormigón y acero, y utilizan cerraduras homologadas. Para obtener la homologación deben superar una serie de pruebas de laboratorio que verifican su resistencia ante diversos tipos de ataque.

Por estas razones, son las cajas fuertes utilizadas en empresas y locales comerciales que manejan fuertes suma de dinero u objetos de valor, como joyerías, administradores de loterías,etc.

Las cajas fuertes de alta seguridad se clasifican, a su vez en distintos grados, de acuerdo a la norma UNE 1143-1. El baremo las identifica con números que van del 1 al 10, siendo 10 las menos vulnerables. Esto determina el tipo de bienes que se pueden considerar a buen resguardo en ellas. Por ejemplo, las de grado I se recomiendan para guardar documentos o armas largas, mientras que las armas cortas deben almacenarse en cajas fuertes de alta seguridad grado III.

Conviene aclarar que, aunque una caja fuerte no esté homologada no significa que sea insegura. Solo quiere decir que no ha sido sometida a las pruebas que la avalan como de alta seguridad.

La decisión sobre el tipo de caja fuerte a adquirir debe considerar el tipo de bienes que se van a almacenar en ella y la inversión que se esté dispuesto a realizar. Y aunque en cuestiones de seguridad no conviene escatimar, tampoco es necesario sobrestimar el riesgo. Para uso doméstico puede ser suficiente con una caja de sobreponer convencional.